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Cuando hablamos de sistemas de calefacción y producción de agua caliente las calderas ocupan un lugar destacado. Pero, ¿cómo funcionan las calderas? ¿Qué ventajas nos aportan? ¿Existen diferentes tipos en función de su uso? ¿Cuál se recomienda en cada caso? ¿Cuáles son las calderas más eficientes?

A continuación resolvemos tus dudas y te contamos más sobre la gama de calderas Junkers.
¿Qué es una caldera y cómo funciona?

Las calderas son el elemento principal de las instalaciones de calefacción basadas en circuitos de agua cerrados. Para generar calor utilizan un combustible (gas natural, gas propano, gas butano, biomasa o gasoil) que se quema con el objetivo de calentar agua. Este agua se distribuye, junto con el calor que genera, por un sistema de distribución de radiadores a lo largo de la casa o a través de suelo radiante. Las calderas mayoritariamente son mixtas, es decir, además de usarse para calefactar, también se emplean para suministrar agua caliente sanitaria (a.c.s.) a la vivienda.
¿Qué tipos de calderas hay?
Según el combustible que utilizan
Calderas eléctricas

Funcionan con electricidad y requieren de una elevada potencia. Al no utilizar gas ni ningún otro combustible, no tienen riesgo de fugas ni de mala evacuación de humos, por lo que se consideran sistemas de calefacción limpios. Necesitan contratar una potencia eléctrica mayor en la vivienda para cubrir un funcionamiento sin cortes.
Calderas de condensación

Son las más habituales y también las calderas más eficientes. Son sistemas de alto rendimiento para la producción de a.c.s. y calefacción, que aprovechan el calor latente de la condensación presente en los vapores de agua contenidos en los gases de la combustión, para calentar el agua que circula por la caldera. Además, estos equipos permiten reducir las emisiones de gases contaminantes, debido precisamente a ese reaprovechamiento de los gases para la producción de calor.
Calderas de biomasa

Este tipo de calderas son eficientes y, sobre todo, ecológicas, ya que funcionan con pellets, residuos forestales o astillas.
Calderas de gasoil

Puesto que utilizan un combustible fósil derivado del petróleo, las calderas de gasoil se recomiendan principalmente en zonas frías y a las que no llega la red de distribución de gas natural. Además, como el gasoil debe almacenarse en la vivienda, requiere de espacio para poder guardar el combustible.
Según su diseño-ubicación

Según su ubicación podemos distinguir entre calderas de pie y calderas murales. Estas últimas están diseñadas para colgarse en la pared y son las más habituales en las viviendas.
Según su uso

Como ya hemos explicado, las calderas pueden abastecer únicamente un circuito de calefacción o usarse también para obtener agua caliente. En el primer caso, hablamos de calderas únicamente para calefacción; en el segundo, de calderas mixtas. Dentro de las calderas mixtas encontramos:
Calderas con microacumulación

Disponen de un pequeño volumen de agua caliente en su interior. Así, cuando abrimos el grifo, podemos tener agua caliente sin esperar a que el agua de todo el circuito se caliente. Es una forma eficiente, en cuanto a consumo, de suministrar agua caliente rápido y a la temperatura deseada.
Calderas con acumulación

Son calderas convencionales con depósito integrado de agua caliente de entre 40 y 60 litros. Se consideran idóneas para viviendas con varios puntos de consumo en los que se pretende tener simultaneidad y, por lo tanto, se darán picos de consumo alto de forma puntual.

Cuando hablamos de sistemas de calefacción y producción de agua caliente las calderas ocupan un lugar destacado. Pero, ¿cómo funcionan las calderas? ¿Qué ventajas nos aportan? ¿Existen diferentes tipos en función de su uso? ¿Cuál se recomienda en cada caso? ¿Cuáles son las calderas más eficientes?

A continuación resolvemos tus dudas y te contamos más sobre la gama de calderas Junkers.
¿Qué es una caldera y cómo funciona?

Las calderas son el elemento principal de las instalaciones de calefacción basadas en circuitos de agua cerrados. Para generar calor utilizan un combustible (gas natural, gas propano, gas butano, biomasa o gasoil) que se quema con el objetivo de calentar agua. Este agua se distribuye, junto con el calor que genera, por un sistema de distribución de radiadores a lo largo de la casa o a través de suelo radiante. Las calderas mayoritariamente son mixtas, es decir, además de usarse para calefactar, también se emplean para suministrar agua caliente sanitaria (a.c.s.) a la vivienda.
¿Qué tipos de calderas hay?
Según el combustible que utilizan
Calderas eléctricas

Funcionan con electricidad y requieren de una elevada potencia. Al no utilizar gas ni ningún otro combustible, no tienen riesgo de fugas ni de mala evacuación de humos, por lo que se consideran sistemas de calefacción limpios. Necesitan contratar una potencia eléctrica mayor en la vivienda para cubrir un funcionamiento sin cortes.
Calderas de condensación

Son las más habituales y también las calderas más eficientes. Son sistemas de alto rendimiento para la producción de a.c.s. y calefacción, que aprovechan el calor latente de la condensación presente en los vapores de agua contenidos en los gases de la combustión, para calentar el agua que circula por la caldera. Además, estos equipos permiten reducir las emisiones de gases contaminantes, debido precisamente a ese reaprovechamiento de los gases para la producción de calor.
Calderas de biomasa

Este tipo de calderas son eficientes y, sobre todo, ecológicas, ya que funcionan con pellets, residuos forestales o astillas.
Calderas de gasoil

Puesto que utilizan un combustible fósil derivado del petróleo, las calderas de gasoil se recomiendan principalmente en zonas frías y a las que no llega la red de distribución de gas natural. Además, como el gasoil debe almacenarse en la vivienda, requiere de espacio para poder guardar el combustible.
Según su diseño-ubicación

Según su ubicación podemos distinguir entre calderas de pie y calderas murales. Estas últimas están diseñadas para colgarse en la pared y son las más habituales en las viviendas.
Según su uso

Como ya hemos explicado, las calderas pueden abastecer únicamente un circuito de calefacción o usarse también para obtener agua caliente. En el primer caso, hablamos de calderas únicamente para calefacción; en el segundo, de calderas mixtas. Dentro de las calderas mixtas encontramos:
Calderas con microacumulación

Disponen de un pequeño volumen de agua caliente en su interior. Así, cuando abrimos el grifo, podemos tener agua caliente sin esperar a que el agua de todo el circuito se caliente. Es una forma eficiente, en cuanto a consumo, de suministrar agua caliente rápido y a la temperatura deseada.
Calderas con acumulación

Son calderas convencionales con depósito integrado de agua caliente de entre 40 y 60 litros. Se consideran idóneas para viviendas con varios puntos de consumo en los que se pretende tener simultaneidad y, por lo tanto, se darán picos de consumo alto de forma puntual.

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